Willie Colón lanzó, “El gran varón”, una de las canciones de salsa más icónica en 1989 en su disco Top Secret. La canción, compuesta por Omar Alfanno en 1986, está considera la primera en hablar del tema del Sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida) y del VIH (virus de inmunodeficiencia humana). No sólo es un clásico contemporáneo, sino un reflejo de la homofobia de esa época, que todavía sigue viva de muchas formas.
Vale la pena escuchar el alcance que ha logrado con los años la canción, como lo narra la pieza de periodismo narrativo “El gran varón – ¿Quién era Simón?” de La última copa de NPR, al comando del escritor Daniel Alarcón.
El 7 de noviembre de 1991, el famoso basquetbolista de los Lakers de Los Ángeles, Earvin “Magic” Johnson anunció en una conferencia de prensa que era portador del virus de VIH. El 24 de noviembre fallecía el fantástico Freddy Mercury, vocalista de Queen, aquejado de la inmunodeficiencia de la enfermedad que ya tenía 10 años reportada.
En 1991 se termina de escribir el poemario POESIDA de Abigael Bohórquez, publicado de manera póstuma en 1996. En ese mismo contexto de fuego cruzado entre prejuicios, incertidumbres, marginaciones, el poemario es un parteaguas para la literatura, pero sobre todo para la sociedad mexicana que todavía sigue en proceso de apertura a las sexodiversidades, a pesar incluso de la gran influencia de grandes poetas como Salvador Novo y Xavier Villaurrutia.
El poemario fue relanzado con otros poemas similares en la temática en 2019 por la Universidad Autónoma de la Ciudad de México. Una edición, por cierto, sencilla pero asequible, razón por la cual la editorial universitaria merece un reconocimiento. Sobre todo porque este años cumplen treinta de su publicación.
Aquí es donde los matices se disparan por muchos puntos de fuga. Primero, la complicada circulación de ciertos productos culturales y artísticos, en este caso la poesía. La masificación que sí logró la canción interpretada por el Mal del Bronx, Willie Colón, difícilmente la consiguen otras manifestaciones artísticas que no sean la música y el cine. Segundo, tanto la poesía como la lectura parecen condenadas a las cofradías de los devotos y los especialistas, cómplices y colegas, que a veces convocan pocos más que a los implicados en sus circuitos de producción. Finalmente, está el alcance en la difusión y divulgación de las ediciones universitarias, que aún no han perdido esa bisagra cultural de la apertura a nuevas manifestaciones y de resistencia de los productos culturales señeros, como Poesida de Bohórquez. Y que, claro, sirve en este #Bastiones como pretexto y como punto de partida.
En ese sentido, esas coyunturas, como las Ferias del Libro permiten la confluencia de un gran público” que de otra manera estaría gastando el tiempo en el scrolling.