Hace nos días se publicó una encuesta denominada “Jóvenes en México 2026”, guayos resultados parecen esbozar una situación preocupante y necesaria para reflexionar. Para el segmento de exicanos entre 15 y 29 años la cercanía, el vínculo, la necesidad política, familiar, escolar y las relaciones amistosas y de pareja son cada vez menos importantes, como esbozan los datos del Observatorio de la Juventud en Iberoamerica y la Fundación SM, los encuestadores. En términos numéricos esa “desvinculación/ desafiliación” es de 40%, es decir, este porcentaje no encuentra “apoyo, pertenencia u oportunidad” debido a que no encuentran comprensión (27%), se sienten solos y tristes (31.3%) o ansiosos (39.2%). Un 43% asevera que los que no les interesa el conocimiento impartido en la escuela.
El panorama no puede ser más desolador debido a cómo envejecerá esa generación y cómo, además, tendrá una mayor expectativa de vida, la cual tendrá que afrontar todos los otros problemas (laborales, financieros, políticos, estructurales, de salud, de movilidad y habitación, además de los climaticos) con el desamparo y la desolación de esta “desvinculación”. De las instituciones escolares, sí, pero sobre todo de las políticas.
Esta desvinculación confluye con la percepción de soledad y aislamiento social, justo cuando se supone que estamos muchos más “relacionados” con la redes sociales, cuyo efecto es exponencial para bien y para mal para esta sintomática carencia social. El tema es crucial si pensamos que, fisicamente, la soledad aumenta las posiblidades de eventos cardiovasculares, enfermedades cardiacas, aceleración de los trastornos mentales y de rendimiento cognitivo, así como de muerte prematura, como ha numerado la Universidad de California.
Para ponerle un énfasis consiste, Vivek Murthy (el cirujano general titular del Cuerpo de Oficiales del Servicio de Salud Pública de los Estados Unidos, similar a un ministerio de Salud federal, durante periodos de Obama, Trump y Biden) ha señalado que la soledad tiene el efecto devastador similar a fumar 15 cigarros al día. Que conste que la aseveración fue realizada durante la época de la pandemia, cuando los fumadores era de los más vulnerables pacientes al coronavirus.
Es cierto que la soledad y el aislamiento puede percibirse como una pandemia para nuestra siglo XXI. Más importante aún es encontrar las respuestas y las políticas públicas que nos puedan ayudar (como intentan los Ministerios de la Soledad en el Reino Unido y Japón) para evitar una epidemia de ansiedad, depresión y de todas las enfermedades mencionadas en los párrafos anteriores.