Hoy en día, cuando en occidente pensamos en La India, generalmente visualizamos al país con 265 millones de angloparlantes, recordamos rastros del Raj Británico en la cultura pop, o al escuchar “curry” imaginamos el aroma de un chicken tikka masala. Esto no es coincidencia, la ultima vez que se unifico políticamente el subcontinente en su totalidad (incluyendo Pakistán, Bangladesh, partes del sur de Afganistán, etc.) fue precisamente gracias a la conquista inglesa, una conquista que lleva menos de un siglo de haber terminado y, por ende, sigue fresca en nuestras memorias, son estas las razones por las que se ha desplazado de la memoria popular la otra importante influencia europea en la región, la griega.
La llegada del mundo helénico a La India empieza en el siglo IV a.C. con las conquistas de Alejandro Magno. Tal como lo hizo en Egipto y el Medio Oriente, Alejandro buscaba no la erradicación de las culturas nativas, sino un sincretismo entre estas y el mundo helénico, fundando Alejandría en el Cáucaso y Alejandría en el Indo ademas de establecer las nuevas sátrapas de su imperio en la región.
Si bien, el iniciador de estos eventos fue la llegada de Alejandro Magno, su pronta muerte ocasionó que fuera Seleuco I quien sentara las bases culturales y poblacionales griegas en la región, bases lo suficientemente fuertes como para que, a pesar de que no mucho tiempo despues estas regiones se encontraron nuevamente bajo el poder de un reino indio, la parte helénica local perdurase. Fue en este momento que por primera vez el budismo entra en contacto con el mundo occidental, bajo el mecenazgo de Asóka el Grande, misioneros budistas viajaron a las zonas colonizadas por los griegos e iniciaron acciones de proselitismo que llamaron la atencion de la población.
Es a partir de este momento que los primeros razgos de mezcla cultural que perduran hasta nuestros dias se hacen visibles, en textos budistas contemporáneos de Asóka se hace mención a la comunidad griega, llamados “Yavana” (palabra que se cree proveniente de “Iones”), en el monumento más importante de su reinado “Los Pilares de Asóka” se encuentran inscripciones en griego, e incluso uno de los enviados mas importantes de su corte, “Dhammarakkhita”, era griego. Sin embargo, despues de la muerte del gran mecenas y el eventual colapso de su imperio, un periodo de inestabilidad cayó sobre toda la región, y es dentro de todo ese caos es que se funda el Reino Indo-Griego.
A decir verdad, el Reino Indo-Griego, al que de ahora en adelante referiré como “Yavana”, fue una entidad politica un tanto efímera al abarcar poco más de dos siglos de existencia, sin embargo, durante esos más de doscientos años hubo un impacto cultural, filosófico, artístico, científico y comercial que marcaría el suroeste asiático.
Con la llegada de los primeros pobladores griegos, arribaron importantes productos que hoy son esenciales en la sociedad del norte del subcontinente, sobre todo culinariamente. “Curry” es probablemente la palabra con la que mas se asocia la comida india, generalmente son platillos complejos, muy especiados y de un sabor exótico para nuestros paladares occidentales, pero sorprendentemente, muchos de los ingredientes que hacen reconocible estos platillos en nuestros dias, provienen de ese intercambio de hace mas de dos milenios. El azafrán, una especia muy usada en la cocina india y en el mundo, fue importada por el ejercito de Alejandro, la berenjena, el aceite de oliva y métodos para la producción de lácteos tambien fueron importadas en el mismo periodo, es por todo esto que podemos encontrar similitudes entre las cocinas de Grecia y La India, el “naan” y el “pita”, panes delgados con forma semicircular, el uso de “tzatziki” y “raitas”, que son salsas practicamente idénticas salvo por el uso de un diferente producto lácteo, y la prueba más evidente, el amplio uso de yogurt griego.
Por la parte artística, hay dos puntos muy importantes que presentan la influencia helénica, arquitecturalmente el amplio uso de columnas y capiteles es uno de los más importantes identificadores de Grecia, a la vez, en el norte del subcontinente indio, se pueden encontrar dentro y fuera de lo que alguna vez fueron las fronteras de Yavana, muchos rastros del uso de columnas con capiteles altamente adornados de estilo corintio, columnas que sorprendentemente incluyen temas budistas y helenísticos al mismo tiempo, siendo común entre los ejemplos aun existentes la figura de Buda en el centro protegida por Heracles en algún flanco. Este es un gran ejemplo de cómo los habitantes griegos expresaban su sincretismo con la cultura local, si bien recibieron con brazos abiertos la llegada del budismo a sus puertas, tambien ellos imprimieron el helenismo en dicha religión, es tal su impacto que se cree que las primeras representaciones antropomorfas de Buda fueron realizadas por los indo-griegos, ya que los ejemplos más antiguos encontrados son estatuillas que comparten muchos razgos con las representaciones de deidades helénicas en Europa.
La independencia de Yavana coincidió con la persecución seguidores del budismo en muchas otras partes del fragmentado Imperio Maurya, es en este momento que Yavana se convierte en un refugio para la religión budista en el cual pudiese florecer, y aquí emergen varios conceptos que eventualmente resultarían en una de las dos escuelas de budismo más importantes en existencia, el Yogachara. Esto se ejemplifica principalmente en las similitudes entre el Yogachara y la filosofía de Platón, en donde se interpreta a la existencia (o realidad) como un producto de la consciencia. Estas ideas incorporadas al budismo son precisamente las que, mucho despues de la caída de los últimos vestigios de Yavana, llegarían a esparcirse por toda La India e incluso llegar al mundo chino, asegurando el lugar del budismo como una de las mas importantes religiones en la tierra.
Con el paso del tiempo, Yavana se debilito por fragmentación, tal como lo hizo el Imperio Maurya que alguna vez le albergó, pero aún cuando en el año 20 d.C. los últimos remanentes del Reino Indo-Griego fueron conquistados por el Reino de Kush, la influencia helénica siguió integrándose con los nuevos actores que intervenían en la zona. Durante mucho tiempo, el griego fue el idioma administrativo de la monarquía Kush, siendo ellos budistas devotos practicaban la misma tradición budista que se habia originado en Yavana, y la minoría griega en el norte de La India se siguió viendo por algunos siglos, pero eventualmente por los cambios en políticos de la región los indo-griegos desaparecieron, habiéndose integrado ya por completo con las nuevas culturas locales.
Personalmente rechazo la teoría de la muerte de la cultura indo-griega en su totalidad en, ya mencionamos varios de los ejemplos de cómo la llegada de estos migrantes cambió el rumbo de la historia en el subcontinente indio y el resto de Asia, desencadenando eventos que seguirían teniendo repercusiones mucho tiempo despues de la desaparición del reino helenístico. Con esto en mente, algo que vale la pena recalcar es una de las mas grandes diferencias entre Yavana y los demas reinos de los diadocos, que es, que mientras en otros reinos sucesores del imperio de Alejandro se implemento una estructura jerárquica con una nobleza casi enteramente helénica a la cabeza, en Yavana no hubo una separación racial, tanto los griegos como los indios locales vivan como iguales (en sus respectivos estratos sociales), llevando al sincretismo entre ambos mundos a un nivel único.
El deseo de los indo-griegos siempre fue el de incorporarse a las culturas locales, no abandonando su herencia helénica, sino con el objetivo en mente de enriquecer el nuevo mundo al que habían llegado, y si bien no hay buenos parámetros políticos para medir su impacto regionalmente, en toda otra métrica posible ya sea cultural, científica, económica o religiosa, Yavana, con influencia claramente palpable en nuestros dias, cambió profundamente la identidad del norte y oeste de La India para siempre.