Esta semana empieza la Feria Internacional del Libro del Estado de México. Con sus mejores y sus peores, este encuentro cultural-editorial persiste y se mantiene, al mismo tiempo que suma en la construcción de un público lector y un mercado editorial, que si bien tiene muchas ventanas de oportunidad, es el nuestro. Sí, el nuestro mexiquense y el nuestro toluqueño; sí, el nuestro de los lectores, que aprovechamos para sumergirnos en el pozo de las deudas para comprar los libros que difícilmente podemos conseguir con facilidad. Sí, también el de nosotros obreros culturales, artísticos, científicos y del entretenimiento, desde los distintos ámbitos que abarca el circuito editorial.
Por mi parte, en este #Bastiones quiero recordar algunos de los títulos de poesía que he podido disfrutar gracias al Premio Internacional de Poesía “Gilberto Owen Estrada” que otorga la Universidad Autónoma del Estado de México, que junto con el de Narrativa “Ignacio Manuel Altamirano, se enfilan para los cinco lustros.
Y me enfoco en la poesía, porque además de ser su devoto, confluye con el género del que emerge la obra de la recién ganadora del Premio Nobel de Literatura de este año: Anne Carson, sobre quien versó el #Bastiones pasado. Así pues, recordaré, por ejemplo el poemario “Viento del sur” del David Rosales, de tono pausado, extrema nostalgia al paisaje rural de la infancia, muy cercano a los parajes de Ecatzingo y a de esas familias mexicanas en los que late la tragedia griega.
También recuerdo “Mamá es un animal negro que va de largo por las alcobas blancas” de Esther M. García, en el que la maternidad colinda con la pesadilla, el filicidio, el “ay mis hijos”, la imagen de la tarántula y algunos casos reales. De la misma forma, Ingrid Bringas ganó el premio por “Frontera Cuir”, donde los poemas investigan la migración al “sueño americano” (que también es pesadillesco) de personas trans o de la comunidad lgbt+. El poemario revela la frontera política del muro, la del lenguaje y las de la diversidad sexogenérico, todas como el filo de una navaja donde el tránsito deja siempre una huella, una cicatriz o un vacío. Ojalá pronto puedan conseguirse reediciones de estos poemarios.
Finalmente, les invito a la presentación del poemario ganador de este año: Manual de gente correosa de Geovani de la Rosa. El libro es un deleite sonoro, directamente palpitante para la afromexicanidad y la compleja coyuntura de sus lugares de origen. Para disfrutarlo, aplaudir el cumpleaños 20 del premio y emborracharse de libros, la cita es este sábado 17, a las 16 horas, en los foros de la UAEMéx en FILEM.