Canaco del Valle de Toluca volvió a pedir lo obvio. Con apenas 15 días para las Fiestas Patrias, llamó al ayuntamiento de Toluca a poner orden permanente. No temporal. Y es que el reclamo ya cansa de tan repetido.
No debería ser necesario rogarlo. Los operativos contra el comercio ambulante no pueden depender del calendario cívico. No son para el 15 de septiembre, ni para Día de Muertos, ni para Navidad. Deben ser todos los días. Pero como no lo son, los empresarios tienen que recordar lo que todos vemos en la calle.
Septiembre es la temporada dorada del ambulantaje. Banderas, sombreros, matracas, trompetas de plástico chino. Un tsunami tricolor que inunda el Centro Histórico, la zona de La Terminal-Mercado Juárez y delegaciones enteras. Ahí hacen su agosto. Literal. Sin permiso, sin renta, sin impuestos, frente al comerciante formal que sí paga nómina, luz, IMSS, SAT y licencia municipal.
La frase de los empresarios lo resume con crudeza brutal: los quitas hoy en la mañana y mañana en la tarde ya regresaron. Parece que no pasa nada. Y es que no pasa nada. La autoridad llega, hace el operativo para la foto, decomisa tres cajas de banderitas y al día siguiente todo igual. Un teatro intermitente que todos conocen.
Además, la verdad es que el problema ya desbordó lo estético. Es competencia desleal pura. Es cierre de cortinas. Es banquetas intransitables. Es extorsión de líderes. ¿Cuántos comercios formales han bajado la cortina en Juárez, en Rayón, en Hidalgo, en Morelos? Decenas en dos años. Cada puesto irregular es un local que deja de vender y un empleo formal que se pierde.
Toluca, capital del Estado de México, con más de 900 mil habitantes y más de 30 mil unidades económicas formales, no puede gobernarse por operativos de temporada. Necesita presencia constante. Inspectores en calle todos los días. No camionetas que pasan y se van. Necesita padrón real, sanciones que duelan y, sobre todo, voluntad política firme y visible. Porque el ambulante no llega solo. Llega porque alguien cobra piso, porque alguien permite, porque alguien se hace de la vista gorda desde la oficina.
Y es que aquí está la crítica dura. Cada administración promete ordenar. Ninguna lo hace. Les incomoda el costo político. Prefieren tolerar el desorden que enfrentar a organizaciones que controlan cientos de puestos. Es más rentable electoralmente dejarlos que quitarlos.
Canaco tiene razón. El reclamo es justo y añejo. Pero lo grave es esto: cada vez se ve a un ayuntamiento menos interesado en poner orden. Más preocupado por el evento, la verbena y el grito del 15, que por la ciudad que queda hecha un tianguis después del grito. Toluca no necesita otro operativo mas. Necesita un gobierno que no ignore cuando el informal toma la calle.
Martha González Aguilera