La exigencia es clara y directa para que la Fiscalía avance en las investigaciones por la agresión ocurrida en junio de 2023 contra integrantes del Centro para la Sustentabilidad Incalli Ixcahuicopa (CENTLI), que todos los autores materiales sean imputados y juzgados y que también se llegue al responsable intelectual de los hechos. Además, que se garantice la seguridad de los integrantes del Centro.
“Yo sí considero que no se puede dar por cumplido un servicio que ellos están dando con una sola persona. Deben llegar hasta las consecuencias que tengan que llegar, funcionarios y quienes hayan estado protegiendo. Porque, pues, si hubiera sido cualquier otro delincuente, ya hubieran estado detenidos”, señala Rebeca López Reyes, Directora Académica Comunitaria del CENTLI.
Rebeca López recuerda que, durante los seis meses posteriores a la agresión, la Fiscalía les informó que había identificado el modus operandi del grupo involucrado y que estaba vinculando diversos hechos registrados en la zona. Según esa información, solamente faltaba concretar las detenciones. Sin embargo, hasta ahora únicamente una persona ha sido detenida e identificada como participante material.
“Faltan los otros dos autores materiales, pero obviamente hay uno intelectual porque toda la acción que se vio fue planeada. No fue de que vamos y asaltarlos. Fue toda una instrumentación bien organizada”.
El ataque dejó dos personas fallecidas. Una de ellas estaba vinculada al CENTLI y la otra era un profesor-investigador jubilado de la zona, dedicado a la apicultura, quien mantenía una exigencia constante para que la autoridad interviniera ante los problemas ambientales relacionados con el sitio de disposición final de residuos sólidos del municipio.
El CENTLI es un proyecto promovido por el Programa de Investigación para la Sustentabilidad (PISUS) de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), en coordinación con Guardianes de los Volcanes A.C. Su trabajo combina investigación, educación ambiental y participación social en procesos de planeación y toma de decisiones.
El espacio recibe visitas de universidades y preparatorias, es sede de prácticas, estancias y servicio social, y desarrolla proyectos de investigación, demostrativos y productivos en materia ambiental, además de cursos y talleres sobre producción agroecológica, apicultura, manejo del agua y del bosque.
“Nosotros aquí somos un espacio referente para muchas prácticas. Hacemos proyectos de investigación, proyectos demostrativos y proyectos productivos en el ámbito ambiental. La idea es hacer algo que contribuya a mejorar el ambiente, que se vea fácil y entendible para el visitante y que se pueda replicar”.
López Reyes señala que antes de la agresión no recibieron amenazas directas, aunque sí existieron señales de hostigamiento, que en inicio no fueron interpretadas como una advertencia.
“No hubo amenazas previas. Hubo un hostigamiento, pero desde otro punto de vista que no supimos leer. No lo valoramos, no lo hicimos público, tampoco nos protegimos. Realmente no esperábamos ni preveíamos una agresión”.
Después del ataque, asegura, la vigilancia y el hostigamiento continuaron. Personas desconocidas comenzaron a ser vistas cerca de las instalaciones y también en los alrededores de su domicilio.
“Éramos muy observados. Andaban muy cerca, viendo qué hacemos, qué no hacemos. Ahora su modo ha cambiado. Están más afuera cuando uno sale, arranca la camioneta y ahí va atrás”.
Pese a ello, el CENTLI mantiene sus actividades y su vínculo con la UAM y las comunidades. Rebeca López sostiene que el trabajo ambiental y social debe continuar, pero también que la investigación de la agresión no puede quedar a medias: hace un llamado a la Fiscalía para esclarecer totalmente los hechos, identificar y llevar ante la justicia a todos los responsables materiales e intelectuales y garantizar que un caso de esta gravedad no quede impune.
Martha González Aguilera