Como cada año, octubre inicia con los anuncios de los premios Nobel. Por su complejidad, los de Medicina, Química, Física, incluso el de Economía son recibidos siempre con la cara de asombro y de descubrimiento de temas insospechados por nosotros los peatones. Sin embargo, el de Literatura y el de Paz tienen una cercanía mayor al gran público, nosotros, aunque tampoco tengamos cerca mucha información, sino mucha buena voluntad. Y las ganas de opinar, que nadie ni nada nos quita.
El jueves 8 se dió hizo público que la ganadora de uno de los premios más asequibles para todos los peatones, el de literatura, es Anne Carson. Junto con Margaret Atwood, también canadiense, eran las autoras de mayor popularidad dentro de las que, a nivel mundial, sonaban en las apuestas. También, con el corazón en la mano, la pluma de la mexicana Cristina Rivera Garza.
Durante ya varios lustros la obra de Anne Carson ha estado publicada en español en una editorial de culto y de nicho: Vaso Roto. Nacida en Barcelona, pero con un lazo fortísimo en Monterrey, esta editorial tiene muchos años publicando la obra de la ahora ganadora del Nobel. Por ello, para los lectores hispanohablantes, sobre todo a los afectos a la poesía, no es una desconocida. Por el contrario, tiene un amplio alcance.
Por mi parte y a la menor provocación (y porque no he leído toda su obra), me parece que el poemario-pergamino, “Nox” es lo primero que recomiendo, a pesar de que el costo del ejemplar no es poco. Sin embargo, la profundidad con la que Carson trata el duelo y el dolor tras la muerte de su hermano. Este epitafio y letanía tiene además un componente editorial y visual que hace que confluyan el pastiche, el collage, la intervención, el ensayo y el álbum, en el modo más íntimo, puesto que incluye postales y fotos de la poeta con su hermano, con su familia y otros pegostes que le añaden estremecimiento el resuello y suspiro fúnebre.
Por otro lado, también recomiendo otro de sus artefactos literarios. En la obra de “teatro” (y entrecomillo, porque nada en la obra de Carson es una sola y única cosa ni género literario) “Norma Jeane Baker de Troya”. Ahora que está de nuevo en el imaginario la historia de Ítaca, Odiseo, Penélope y Telémaco, gracias a la película de Christopher Nolan, también vale la pena regresar a la Troya y su Helena. En la historia, jocosa, intrigante, irónica, paródica y cruel, también, como la vida misma de Marilyn Monroe (el nombre artístico con el que conocimos a Norma Jeanne Baker). Quizá una de las mujeres más icónicas, polémica y sintomáticas del mundo que se vivía en la segunda mitad del siglo XX, es en la versión de Carson un espejo de esa época, que a su vez nos muestra el nuestro.