En el mes rosa, octubre y después de campañas, listones y jornadas de concientización para prevenir el cáncer de mama lo que pocos saben, es que todos los días en la mesa hay un alimento que puede ayudar a prevenirlo: la tortilla de maíz que además es considerada como un auxiliar en el tratamiento de quienes recibieron un diagnóstico positivo y toman quimioterapia, debido al su alto contenido de nutrientes.
Estudios de la Unidad de Investigación de Desarrollo de Alimentos (Unida) del Instituto Tecnológico de Veracruz, destacan que las tortillas de maíz elaboradas con la tradicional masa o harina de maíz nixtamalizada como Maseca, Harimasa, Cargill, Macsa y Maza Real, entre otras más, contienen antocianinas que reducen la probabilidad de que las células se vuelvan cancerosas.
Para Paula González, de 68 años, quien padece cáncer de mama y se atiende en el IMSS, comer se ha convertido en una dificultad cotidiana desde que comenzó a recibir quimioterapia. Hay días en los que no tiene apetito y otros en los que las náuseas son tan intensas que apenas consigue llevarse algo a la boca y entre los alimentos que ha logrado tolerar se encuentra la tortilla de maíz,.
“Comer se ha vuelto muy difícil, todo el tiempo tengo náuseas por las quimioterapias, no me da hambre, la presión se me baja, hay días que no me entra nada. Pero la tortilla de maíz sí me ha ayudado”, relata.
Su experiencia pone sobre la mesa una realidad que recibe menos atención una vez que terminan las campañas de Octubre Rosa. Para las mujeres que enfrentan cáncer de mama, el tratamiento continúa y con él desafíos tan cotidianos como poder alimentarse.
De acuerdo con el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, es importante consumir suficientes calorías y proteínas para conservar la fuerza y hacer frente a los efectos secundarios. Sin embargo, conseguirlo no siempre resulta sencillo.
Las náuseas, la falta de apetito, los cambios en el gusto y el olfato, el estreñimiento, la diarrea o las dificultades para masticar y tragar pueden modificar considerablemente la manera en que una persona se alimenta. Por lo que debe adaptarse a sus nuevas necesidades y síntomas y los alimentos que pueda tolerar.
En las recomendaciones para incrementar el consumo de proteínas y calorías, el Instituto Nacional del Cáncer contempla a las tortillas de maíz entre los alimentos a los que puede agregarse queso para aumentar el aporte nutricional de una comida.
Su valor nutricional no se encuentra únicamente en el maíz. También está relacionado con uno de los procesos más antiguos de la cocina mexicana, la nixtamalización.
Actualmente, las tortillas se pueden elaborar a partir de esa masa tradicional o de harina de maíz nixtamalizado que producen empresas como Maseca, Harimasa, Cargill, Macsa y Maza Real, entre otras. En este último caso, el maíz pasó previamente por el proceso de nixtamalización antes de convertirse en harina.
Luis E. López