¿Dónde se sentaba una persona y en qué tipo de silla? Durante la época virreinal, la respuesta podía revelar mucho más que una cuestión de comodidad. El lugar que ocupaba cada individuo, así como el tipo de asiento que utilizaba, formaban parte de un lenguaje social relacionado con el poder, la autoridad, el prestigio y la pertenencia.
Esta perspectiva es abordada en la exposición temporal ¿Cómo y dónde te sientas? La silla en la Nueva España, inaugurada este viernes en el Museo Nacional del Virreinato (MNV), en Tepotzotlán, donde permanecerá abierta al público hasta el 31 de diciembre de 2026.
La muestra, bajo la curaduría de la profesora investigadora Itzamara Lizbeth Vargas Machiavelo, reúne piezas del acervo del recinto para explicar cómo el mobiliario de asiento se convirtió en un elemento fundamental para expresar las jerarquías de la sociedad novohispana.
Durante la presentación, la especialista de artes decorativas del periodo explicó que el diseño, los materiales, las dimensiones, la ubicación y el uso de los muebles permitían comunicar la posición social de quienes los utilizaban. De esta manera, los asientos asociados con figuras de autoridad adquirieron un significado que trascendió su función utilitaria y se convirtieron en símbolos de poder y legitimidad.
La exposición establece además un diálogo entre las formas de sentarse en el México prehispánico y las transformaciones ocurridas con la llegada de los europeos en el siglo XVI.
Vargas Machiavelo señaló que en las sociedades prehispánicas los asientos elevados estaban relacionados con los grupos dominantes, mientras que buena parte de la población se sentaba al ras del suelo sobre petates. Posteriormente, en la Nueva España aparecieron nuevas tipologías de mobiliario, como las sillas de tijera, de caderas y fraileras.
La fabricación de estos objetos requirió técnicas como la talla, el torneado y los ensambles, además del empleo de distintas maderas y materiales. Con el paso del tiempo, los muebles no sólo modificaron la manera de sentarse, sino también las prácticas sociales y las formas de ocupar los espacios.
Uno de los apartados aborda los “asientos para lo divino”, relacionados con los espacios religiosos, mientras otro analiza la relación entre mobiliario y jerarquías. También se presenta la transformación de los espacios domésticos durante el siglo XVIII, cuando surgieron habitaciones con funciones más específicas, como salas, gabinetes, estrados y comedores.
La exposición permite así mirar las sillas y otros muebles de asiento como testimonios históricos de una sociedad en la que la posición, la autoridad y el prestigio también podían comunicarse a través de la manera de sentarse.
¡Visítala!. Se encuentra en la planta baja del museo y puede visitarse de martes a domingo, de 9:00 a 17:45 horas, hasta el 31 de diciembre de 2026.
Acela Montaño

