En las 14 hectáreas del ejido de San José Huilango, donde durante décadas se arrojaron cientos de miles de toneladas de basura sin control, el Gobierno de Cuautitlán Izcalli inició la remediación de un terreno severamente afectado por residuos, lixiviados y acumulación de gases, al tiempo que formalizó la clausura del sitio conforme a la NOM-083 de Semarnat.
Durante un recorrido en el lugar, el alcalde Daniel Serrano Palacios calificó lo ocurrido como una de las “mayores barbaries ambientales” del municipio y explicó que entre las primeras acciones realizadas se encuentran el control de la filtración de lixiviados al subsuelo y la instalación de equipos para capturar biogás, con lo que se busca reducir emisiones a la atmósfera, incendios y presencia de fauna nociva.
El edil señaló que el predio operó durante aproximadamente siete administraciones municipales sin contar con las regulaciones ambientales necesarias. La operación comenzó en 1989 como supuesto relleno sanitario y para 2005 ya existía una laguna de lixiviados; posteriormente se documentaron afectaciones a fuentes de agua y emisiones de gases.
En 2011 concluyó la operación del sitio, pero sin que se instalaran pozos de venteo, sistemas adecuados para el manejo de lixiviados o canales de absorción. En 2014, una sentencia derivada de un juicio de amparo ordenó realizar la clausura conforme a la NOM-083, sin que, según el alcalde, se ejecutaran las acciones necesarias.
Entre 2017 y 2024 continuaron los problemas por residuos expuestos y contaminación. Durante la administración anterior se invirtieron alrededor de 5 millones de pesos en un proyecto de remediación que, de acuerdo con Serrano, no produjo resultados.
La actual administración elaboró en 2025 un informe previo y en 2026 realizó la clausura formal, que incluye delimitación del terreno, instalación de una caseta y control del acceso.
Serrano explicó que las acciones permitirán mejorar las condiciones del suelo y favorecer la recuperación natural de la vegetación. Precisó que no se trata de una reforestación, sino de permitir que el terreno recupere progresivamente su cobertura vegetal.
El alcalde subrayó que las 14 hectáreas no podrán destinarse nuevamente a vivienda u otros usos que pongan en riesgo la recuperación ambiental del sitio. Añadió que el objetivo es restituir el daño acumulado durante más de tres décadas y evitar que el predio vuelva a convertirse en un foco de contaminación.
Alicia Rivera