En el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio y ante los
riesgos emocionales y psicológicos que enfrentan diariamente los
elementos de seguridad, la diputada local de Morena, Nelly Rivera
Sánchez, encabezó el primero de una serie de conversatorios para
construir una iniciativa que fortalezca las políticas públicas de
salud mental dirigidas a policías mexiquenses y prevenir que el
desgaste de su labor afecte su vida personal y profesional.
Durante el Foro de Salud Mental y Prevención de la Conducta Suicida en
Policías, realizado en el Congreso del Estado de México, la
legisladora recordó que el pasado 22 de abril presentó una iniciativa
para crear Unidades de Bienestar Psicosocial, sin embargo, sostuvo que
el reto no consiste únicamente en pedir a los policías que busquen
ayuda, sino en transformar la cultura institucional para que recibir
atención psicológica no sea motivo de despido, exclusión o sanción
administrativa.
“No se trata solo de ser valiente con el uniforme; se trata de ver a
la persona que porta ese uniforme y darle herramientas reales para su
bienestar integral”, afirmó.
En este marco, Rivera Sánchez señaló que en 2024 se registraron al
menos 116 suicidios de policías en el país, cifra que consideró una
alerta sobre la necesidad de establecer mecanismos permanentes de
prevención y atención.
Durante el foro, especialistas coincidieron en que muchos elementos
evitan solicitar apoyo por temor a ser señalados, considerados
incapaces o enfrentar consecuencias laborales. El director del
Instituto Mexiquense de Salud Mental y Adicciones, José Raúl Naveda
López Padilla, destacó que las corporaciones deben generar condiciones
para que los policías reconozcan sus necesidades de atención y
soliciten ayuda sin temor al estigma.
Los especialistas señalaron que el estrés policial está relacionado
con factores operativos, como la exposición constante a violencia,
emergencias, riesgo de perder la vida y jornadas extenuantes, así como
con factores organizacionales, entre ellos la sobrecarga laboral,
deficiencias en la organización, falta de herramientas, problemas en
ascensos y condiciones laborales.
Advirtieron que este desgaste puede generar afectaciones físicas y
emocionales, por lo que los mandos policiales tienen un papel
fundamental para detectar cambios de comportamiento y canalizar
oportunamente a los elementos que requieran atención profesional.
También se planteó ampliar los servicios psicológicos fuera de las
propias corporaciones y academias, debido a que algunos policías
evitan acudir a ellos por temor a que sus compañeros conozcan que
reciben atención.
Finalmente, Rivera Sánchez llamó a los gobiernos municipales y
corporaciones de seguridad a convertir las conclusiones del foro en
acciones, protocolos y mecanismos permanentes de atención, con el
propósito de detectar oportunamente los problemas de salud mental y
garantizar el bienestar de quienes tienen la responsabilidad de cuidar
a la población.
Atenea Rojas