Higinio Martínez será el nuevo presidente de la Mesa Directiva del Senado. Se anunció como votación unánime. Mentira piadosa. El propio Gerardo Fernández Noroña salió a desmentir el cuento. No fue unanimidad, fue operación política. Y ahí está la clave de todo el movimiento.
Es obvio quién lo manda a esa silla. La Presidenta lo quiere ahí. No por casualidad. Lo pone porque necesita un operador que sepa negociar, no un tribuno que grite desde la tribuna. La postura es clara. Tender puentes. Encontrar puntos de acuerdo con la oposición, aunque sea a regañadientes, aunque duela a la base más dura.
Algunos dirán que no hace falta. Que con la mayoría alcanza y sobra. Tal vez. Pero es inteligente. Muy inteligente. Y es que en tiempos tan revueltos, con reformas atascadas y país polarizado, no sobra alguien que sepa hablar con el de enfrente. Higinio es estupendo para eso. Sabe cuándo apretar y cuándo aflojar. No es ideólogo de pancarta, es animal político de colmillo largo.
Pero más allá de lo nacional, lo que se sacude realmente es el tablero mexiquense. Porque aquí el giro es brutal y tiene nombre y apellido. Higinio lleva dos años amagando con el retiro. Incluso hizo gira de despedida por municipios del oriente. Se le veía apagado, fuera del presupuesto afectivo de Toluca. Y hoy amanece más empoderado que nunca.
No solo llega respaldado por Palacio Nacional al Senado. Llega con el poder implícito para meterse de lleno en el Estado de México, justo en el momento de la definición de candidaturas locales para 2027. Y mire usted el timing, que en política es todo.
La semana pasada Horacio Duarte, secretario general de Gobierno, andaba en giras por municipios. Pescando aspirantes. Ofreciendo apoyos y obra desde Lerdo 300, con una condición no escrita pero gritada en corto. No sumarse a Higinio. Era la purga silenciosa de Mexiquenses de Corazón.
Eso fue hace unos días, cuando las encuestas escandalizaban. Hoy la plataforma se volteó por completo.
El escenario cambió en horas. Los reacomodos ya empezaron. Los alcaldes que juraban lealtad a Duarte hoy lo estarán pensando mejor. Los diputados que se escondían ahora buscan foto con Higinio Martínez. Así es la “grilla” mexiquense.
Y es que el grupo de Mexiquenses de Corazón podría retomar el poder real. No solo simbólico. Ahí están pendientes las definiciones de candidaturas para ayuntamientos y distritos, los cambios en el gabinete, los juicios políticos y sumarios congelados, y hasta las revanchas personales. Como Toluca, donde hay una larga historia de agravios y facturas por cobrar entre el senador y el alcalde.
Nadie crea que habrá que esperar mucho. La política mexiquense no da tregua. En los próximos días veremos desfiles, abrazos forzados y traiciones exprés. Lo que parecía entierro terminó siendo resurrección. Higinio no se iba, solo esperaba su turno para volver a mandar.
Martha González Aguilera