Las protestas sociales casi nunca aparecen de la nada, normalmente son la consecuencia de reclamos que se acumulan hasta que la paciencia se agota. Eso ocurre hoy en los límites de Calimaya y San Antonio la Isla, donde vecinos anunciaron una movilización y el bloqueo de la carretera federal Toluca–Tenango para exigir una respuesta que, aseguran, las autoridades estatales y municipales les han negado durante años.
La inconformidad apunta al relleno sanitario regional. Los vecinos describen un problema cotidiano y desgastante. La verdad es que, cuando una comunidad llega al punto de cerrar una vía federal, el conflicto ya rebasó cualquier escritorio gubernamental.
Los propios documentos oficiales muestran la relevancia de ese sitio. El Plan de Desarrollo Municipal de Calimaya reconoce que desde 2021 los residuos del municipio dejaron de depositarse en tiraderos a cielo abierto para enviarse al Relleno Sanitario Regional de San Antonio la Isla. Tan sólo Calimaya genera alrededor de 20 mil 440 toneladas de residuos al año y, con datos más recientes, el propio ayuntamiento estima una producción cercana a 68 toneladas diarias. Es decir, la presión sobre esa infraestructura resulta evidente, porque ahí se reciben desechos de todo el Valle de Toluca, no solo de ese municipio.
Además, los habitantes no sólo hablan de malos olores. También expresan temor por una posible contaminación que afecte la salud, la tierra y las cosechas. Ese llamado merece respuestas técnicas, estudios públicos y vigilancia ambiental, no silencio administrativo.
Los comerciantes tampoco escapan al problema. Clientes que se marchan por el olor representan pérdidas económicas y un deterioro de la imagen regional. Y es que un relleno sanitario no puede convertirse en sinónimo de abandono institucional.
El conflicto de la basura es un entramado añejo y complicado, que proviene desde el cierre del Socavón de Metepec hace más de quince años y que nunca hno seriedad institucional para resolverlo, ni en municipios ni en el gobierno estatal.
El fondo del asunto es político. Si las autoridades hubieran atendido oportunamente las denuncias, difícilmente existiría una convocatoria para bloquear una de las carreteras más importantes del Valle de Toluca. Gobernar también significa prevenir conflictos. Cuando la ciudadanía siente que nadie escucha, las calles terminan hablando por ella, y ese siempre representa el fracaso más costoso del poder.
Martha González Aguilera