Convencido de que la tierra puede seguir dando frutos cuando se trabaja con amor y respeto, Perfecto Jesús Romero Santillán, a sus 80 años, es uno de los productores que ha dedicado buena parte de su vida a preservar y mejorar el maíz nativo en la región de Texcoco.
Oriundo de la comunidad de San Felipe, su historia comenzó con las enseñanzas de su padre, quien le inculcó el amor por la tierra, así como la importancia de cuidarla y trabajarla con respeto. Aquellas enseñanzas marcaron su vida y, desde entonces, ha dedicado años a preservar las semillas nativas mediante su selección y cruza, en busca de obtener variedades con mejores características.
“Han sido muchos años de esfuerzo y trabajo. He llegado a producir un maíz criollo que es reconocido en toda esta región y que tiene un alto valor de proteína”, señaló.
Se trata del maíz chalqueño, una de las razas nativas más representativas de la entidad, que destacó por su alto contenido de proteína tras un análisis realizado a cientos de maíces nativos de la región 36.
En 2024 obtuvo el tercer lugar en el Concurso Estatal de Productoras y Productores de Maíz Nativo y Amaranto bajo Producción Agroecológica, reconocimiento que, de acuerdo con el productor, le permitió obtener una sembradora con un valor aproximado de 70 mil pesos para fortalecer su trabajo en el campo.
Con las manos dedicadas al campo y la mirada puesta en las nuevas generaciones, Perfecto Jesús externó que uno de sus mayores deseos es que su trabajo no se quede en su parcela, sino que trascienda a otros lugares.
Ese propósito comenzó a hacerse realidad luego de que su maíz nativo fuera incorporado al Banco de Semillas del Estado de México, donde se resguarda el material que ha seleccionado y trabajado durante años.
Mientras continúa trabajando sus tierras, Don Perfecto resume su relación con el campo en una frase que refleja ocho décadas de vida entre semillas y cosechas:
“Bendita tierra que me das una tortilla, bendita tierra que me das un jarro de agua, bendita tierra que me permites estar de pie y bendita tierra que me vas a dejar descansar en ti”.
Soledad Rojas
