México fue un espacio predominantemente masculino, hasta que las
reformas de paridad, las reglas para obligar a los partidos a postular
mujeres y los llamados bloques de competitividad comenzaron a
modificar ese mapa.
Los resultados fueron contundentes, luego de que en las elecciones de
2024, las mujeres pasaron a gobernar 54 de los 125 ayuntamientos, el
43.2 por ciento del total, y ocho municipios que nunca habían tenido
una alcaldesa rompieron por primera vez esa barrera. Sin embargo, el
avance todavía tiene un límite territorial, puesto que 15 municipios
mexiquenses permanecen sin antecedente de una mujer al frente de su
gobierno local.
La presencia de mujeres en las presidencias municipales del Estado de
México ha registrado un crecimiento sostenido. De las 39 alcaldesas
que hubo tras la elección de 2018, la cifra aumentó a 47 en 2021, un
incremento de 20.5 por ciento, y llegó a 54 en 2024, lo que representó
un crecimiento adicional de 14.9 por ciento. En el periodo de 2018 a
2024, el número de presidentas municipales aumentó 38.5 por ciento, al
sumar 15 alcaldesas más.
Pero la fotografía también muestra la dimensión del reto, ya que,
mientras las mujeres ya ocupan 54 presidencias, la cifra más alta
registrada en la entidad, los hombres conservan 71, por lo que la
representación femenina aún no alcanza la mitad de los gobiernos
municipales.
Al respecto, son Santa Cruz Atizapán, Calimaya, Coatepec Harinas,
Cocotitlán, Ocuilan, Otumba, Ozumba, San Martín de las Pirámides,
Tejupilco, Temascalapa, Tepetlixpa, Tonanitla, Valle de Chalco
Solidaridad, Xalatlaco y Xonacatlán, los que todavía tienen esta deuda
histórica de presentación femenina.
En este recuento, destaca particularmente el caso de Tepetlixpa, luego
de que su integración 2025-2027 para las sindicaturas tuvo que ser
modificada judicialmente para alcanzar una mayoría femenina, lo que
evidencia que en muchos municipios tienen que ser las mismas reglas de
paridad las que ayuden a que las mujeres escalen a cargos de decisión.
El fenómeno tampoco tiene una explicación única, puesto que, aunque
casi la mitad de esos municipios se ubican en la zona oriente, no
significa que exista un bloque electoral común para todos ellos,
puesto que, la clasificación de competitividad se construye de manera
individual para cada partido, a partir de sus resultados electorales
anteriores, sin embargo este patrón podría tener una explicación en la
manera en el que se percibe a las mujeres en los puestos de poder.
La participación de las mujeres en la política también se desarrolla
en un contexto de mayor exposición a la violencia política en razón de
género. En el caso del Estado de México, un monitoreo realizado por el
Instituto Nacional Electoral durante el proceso electoral de 2022-2023
identificó que la violencia simbólica fue la forma más recurrente, al
representar 55.6% de los registros con violencia en medios de
comunicación convencionales y 88.8% en redes sociales.
Ahí aparece uno de los principales límites para conseguir que los 15
municipios tengan una alcaldesa en la próxima administración: la
paridad obliga a los partidos a postular mujeres, pero no permite al
órgano electoral decidir en qué municipio específico debe ir una
candidata. Al respecto, los propios partidos reconocen que el reto
permanecerá sobre la mesa, aunque difieren en la manera de abordarlo.
El Partido Acción Nacional (PAN), por ejemplo, ha planteado que
cumplirá con la postulación de 50 por ciento de mujeres y hombres en
los tres bloques de competitividad. Su dirigente estatal, Anuar Azar,
señaló que buscarán presentar “a las mejores mujeres y a los mejores
hombres”, aunque evitó comprometer candidaturas femeninas en alguno de
los 15 municipios que todavía no han tenido una alcaldesa.
Desde el Partido Revolucionario Institucional (PRI), su presidenta
estatal, Cristina Ruiz, sostuvo que el partido atenderá la paridad de
género, aunque señaló que también buscará perfiles preparados, con
trabajo territorial y cercanía con la militancia.
En Morena, Luz Ma Hernández sostuvo que el partido mantiene abiertas
las puertas para las mujeres y afirmó que se revisarán los bloques de
competitividad. Ante la posibilidad de que municipios como Ocuilan o
Xonacatlán tengan una candidata, respondió que “seguramente sí”,
aunque sin comprometer nombres o demarcaciones.
Por su parte, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), sostiene
que las ausencias femeninas en esos municipios son producto de cómo se
construyen los bloques de competitividad de cada partido y no de una
regla que impida postular mujeres. Su dirigente estatal, José Alberto
Couttolenc, destacó que el Verde deberá cumplir con la paridad, sin
embargo, adelantó sin especificar la demarcación, que sí tiene mujeres
en algunos de los 15 municipios señalados.
“Si no ha habido mujeres en algunos municipios ha sido, la realidad es
que una coincidencia, mala coincidencia diría yo, pero todos los
partidos tienen sus propios bloques de competitividad”, sostuvo.
Así, el desafío para 2027 no solamente estará en encontrar mujeres
dispuestas a competir, sino en que los partidos las coloquen en
condiciones que les permitan disputar realmente las presidencias
municipales, puesto que el avance de las cifras no necesariamente
significa que la igualdad política esté concluida.
En los ayuntamientos mexiquenses, las mujeres ya representan más de la
mitad de los cargos de elección popular considerados en conjunto. Para
el periodo 2025-2027 se contabilizaron 642 mujeres entre presidencias,
sindicaturas y regidurías, equivalentes a 52 por ciento de esos
espacios, aunque, continúa estando por debajo de la media la
titularidad de los Ayuntamientos.
Lo que representa la diferencia entre la paridad formal y la paridad
sustantiva, ya que tener mujeres en las boletas y en los cargos no
necesariamente garantiza que las condiciones políticas, sociales y
culturales sean iguales.
Sobre ello, la consejera electoral del IEEM, Patricia Lozano Sanabria
identificó otro elemento, al destacar que, aún cuando los partidos
postulan el 50 por ciento de mujeres, no existe garantía de que las
personas votantes elijan a esas candidatas. Por ello, consideró que el
siguiente reto no es solamente aumentar los registros femeninos, sino
modificar las condiciones que determinan quién termina ganando una
presidencia municipal.
Para el IEEM, el objetivo de cara al proceso electoral 2026-2027 no es
reservar de manera automática los 15 municipios para mujeres, de
hecho, señaló que reservar esos municipios exclusivamente para
candidatas podría generar problemas porque alguna de esas
demarcaciones puede encontrarse en un bloque diferente para
determinados partidos, pero lo que sí es imperativo es que las reglas
de paridad se apliquen considerando las condiciones particulares de
cada fuerza política.
“Muchas veces nosotros logramos el registro del 50% de las mujeres y
los partidos las postulan, no necesariamente en los bloques bajos, eso
también hay que decirlo, pero cuando los postulan muchas veces la
gente no vota por las propias mujeres”, explicó.
En este contexto, adelantó que se emplearán estas mismas medidas, pero
que a diferencia de 2024, esos criterios solamente podrán ser
aceptados cuando estén orientados a favorecer la participación
política de las mujeres, por lo que no bastará solamente con cumplir
los criterios de paridad.
La consejera señaló que el IEEM ya aprobó los lineamientos de paridad
para el actual proceso, aunque estos fueron impugnados ante el
Tribunal Electoral del Estado de México (TEEM), por lo que las reglas
todavía podrían estar sujetas a una resolución jurisdiccional,
definición tendría que conocerse antes del registro de candidaturas,
previsto para los primeros meses de 2027.
Esto abre una posibilidad normativa para que más candidatas compitan
en mejores condiciones, aunque el resultado final dependerá de las
decisiones de los partidos, las coaliciones, las candidaturas y el
voto ciudadano.
“Tenemos que analizar que para cada uno de los partidos tenemos nuevas
cosas, creemos que eso también va a ayudar a poder incrementar la
participación de las mujeres al frente de los municipios”, puntualizó.
Además, por primera vez, el Instituto contempla una red de
acompañamiento para mujeres candidatas y mecanismos para atender
posibles casos de violencia política contra las mujeres en razón de
género.
Al hablar de cifras, el antecedente permite pensar que la lista podría
volver a reducirse, pero no permite establecer de antemano cuántos
municipios podrían salir de ella, es así como, la pregunta que queda
abierta para 2027 no es si la paridad ha tenido efectos sino hasta
dónde alcanzará ese cambio.