Por el Día Mundial de la Salud Sexual, que se conmemora cada 4 de septiembre especialistas y activistas nacionales llamaron a garantizar que todas las personas puedan ejercer sus derechos sexuales sin discriminación, pues prevalecen la falta de acceso a ella.
Esther Corona, vicepresidenta de la Asociación Mundial para la Salud Sexual, recordó que la fecha busca salir del ámbito académico a plazas, mercados y universidades. “Todos los cuerpos tenemos derechos, todos tenemos una situación de igualdad de oportunidades y de respeto dentro de los derechos sexuales”, dijo.
La justicia sexual, explicó, es la condición para que todas las personas puedan vivir sus cuerpos, sus identidades, sus vínculos y sexualidades con libertad, dignidad, autonomía, placer y seguridad, lo que exige eliminar desigualdades.
Subrayó que el placer no es un lujo, sino un elemento que da identidad, y que la sexualidad acompaña desde la niñez hasta la vejez: “No por viejos dejamos de habitar un cuerpo cambiante con necesidades de afecto y derecho al placer”, expresó.
Falta de información prevalece
Teresa Ramos Arreola, del Centro Nacional de Equidad de Género, resaltó que en el tema de salud sexual prevalece la falta de información.
“Hablar de salud sexual exige hablar también de igualdad, porque no todas las personas llegan a la información, a los servicios o al ejercicio de sus derechos desde el mismo lugar”, señaló.
En América Latina, refirió, se mantiene una de las tasas más altas de fecundidad adolescente, embarazos en menores de 15 años, aumento de nuevas infecciones por VIH, resistencia antimicrobiana y violencias sexuales ligadas al entorno digital y la inteligencia artificial.
“Nuestra responsabilidad no puede limitarse a responder cuando el problema ya ocurrió. Tenemos que llegar antes con educación integral en sexualidad, con información científica, con métodos anticonceptivos y con servicios libres de estigma”, enfatizó.
En ese sentido, Alexe de la Torre, oficial nacional del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) agencia de las Naciones Unidas para la salud sexual y reproductiva, resaltó que la educación integral en sexualidad debe fungir como un cimiento.
“No es una asignatura aislada ni optativa. Retrasa el inicio de la vida sexual, aumenta el uso de anticonceptivos y reduce embarazos no intencionales”, dijo para luego recordar la meta de tres ceros que se tiene planteada para 2030: cero muertes maternas evitables, cero necesidades insatisfechas de planificación familiar y cero violencia de género.
Areli Díaz