Concluye la temporada del elote criollo en algunos municipios de la región de los volcanes, donde los campesinos comienzan los trabajos para la cosecha de maíz y hoja, productos que representan una importante fuente de ingresos para las familias dedicadas al campo.
Luego de varias semanas de comercialización del elote tierno, los productores aprovechan los últimos días para preparar sus parcelas. Una de las primeras labores consiste en amogotar la milpa, es decir, doblar y acomodar las plantas cuando comienzan a secarse, con el propósito de permitir que el maíz termine su proceso de maduración.
Los campesinos señalaron que, una vez que la milpa se encuentre completamente seca, procederán a levantar la cosecha de maíz, así como a recolectar la hoja que se utiliza para la elaboración de tamales y mixiotes, productos que tienen una importante demanda en los mercados y entre comerciantes de la región.
Estas actividades se realizan desde temprana hora, debido a que la recolección y selección de los productos requiere de varias jornadas de trabajo. Además, las familias participan en las labores del campo para aprovechar la producción y evitar que las condiciones del clima afecten la calidad del maíz y de la hoja.
Los productores explicaron que los ingresos obtenidos por la venta del maíz y la hoja contribuyen a la economía familiar y permiten recuperar parte de la inversión realizada durante el ciclo agrícola. Con ello, concluye una etapa más del trabajo en las parcelas de la región de los volcanes, donde la actividad agrícola continúa siendo una de las principales fuentes de sustento para numerosas familias.
Alix Meza
