Un grupo de investigación detectó una población de ranas con anomalías físicas en el Parque Estatal Sierra Morelos, en Toluca, lo que podría indicar la presencia de contaminantes en el agua y el ambiente, señaló Liliana Gutiérrez Tovar, estudiante de Biología Ambiental de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Unidad Lerma.
Explicó que iniciaron con hallazgo aislado en 2024 en el parque encontraron de forma recurrente ejemplares con malformaciones, lo que podría convertirse en una alerta ambiental.
“En estos recorridos de campo encontramos ranas con anomalías y fueron varias. Fue recurrente este tipo de hallazgos, por lo que no se trata de un caso aislado, sino que es toda una población con ranas con anomalías”, detalló.
Otras especies anómalas
Hasta el momento el equipo ha identificado 15 ranas anómalas de la especie Dryophytes eximius, conocida como rana arborícola de montaña. Sin embargo, el problema no se limita a una sola especie. La bióloga confirmó que también han encontrado tres individuos de Lithobates montezumae, o rana de Moctezuma, una especie más grande y con ciclo de vida prácticamente acuático, lo que sugiere que el fenómeno se está extrapolando.
Las malformaciones que encontraron son extremidades rígidas y rotadas que impiden el movimiento, acortamiento y fusión de dedos, y alteraciones de coloración como acromatismo parcial con tonos azules anormales y heterocromía, con un iris totalmente negro y otro con coloración normal.
Investigan daño genético
Para conocer la causas y el daño genético, la estudiante inició una investigación en laboratorio del Ensayo Cometa, una técnica que permite evaluar el daño genotóxico en el ADN a partir de células sanguíneas.
La extracción, aseguró, es poco invasiva y la hizo directamente en campo. La prueba, explicó, consiste en aislar el nucleoide y someterlo a un campo electromagnético; si el ADN está fragmentado migra formando una figura similar a un cometa con cabeza y cola, indicio de que no está íntegro.
Posibles daños por contaminación
Aunque los resultados aún están en procesamiento y estima que el análisis tomará al menos seis meses más, las hipótesis apuntan a contaminación de cuerpos de agua por pesticidas, herbicidas u otros químicos desbordados en la zona, o incluso radiación UV.
La investigadora enfatizó la necesidad de poner el foco en el caso, al tratarse de un Área Natural Protegida y sobre, todo, que puede presentarse en otras especies. “Que se presenten anomalías en estos animales puede ser un indicio de que algo más está ocurriendo en este lugar y que debe ser atendido… Si está escalando a otras especies, probablemente pueda afectarnos a nosotros, es una cadena”, mencionó.
Por ahora, dijo, está enfocada en la parte científica, pero una vez que tenga resultados buscará acercamiento con las autoridades correspondientes.
Areli Díaz

