Autoridades religiosas hicieron un llamado a la comunidad de Tequisistlán para extremar precauciones y evitar actividades que puedan poner en riesgo la estructura del Templo de San Bartolomé y la Capilla de Nuestra Señora del Rosario, considerados parte del patrimonio histórico y religioso de la localidad.
A través de un comunicado emitido por el Gobierno Eclesiástico de la Diócesis de Texcoco, firmado por el presbítero José Bonifacio Márquez Pat, canciller secretario, y Carlos Enrique Samaniego López, V obispo de Texcoco, se exhortó a fieles, autoridades, mayordomía y organizadores de eventos a respetar las medidas de protección.
Se informó que el conjunto religioso presenta condiciones de vulnerabilidad, particularmente después de que en septiembre pasado se registraran dos colapsos: uno en la barda atrial norte y otro en el muro de la nave del templo.
Ante esta situación, y en atención a las disposiciones emitidas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la Dirección General de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural, se pidió a fieles, autoridades, mayordomía, organizadores de eventos y habitantes respetar las medidas de protección establecidas.
Entre las actividades que deberán evitarse en las inmediaciones del conjunto religioso se encuentran el uso de pirotecnia, cohetones y fuegos artificiales, así como la instalación de juegos mecánicos y el uso de bocinas o equipos de sonido a alto volumen.
Asimismo, se solicitó evitar concentraciones de personas que impliquen bailar, saltar o realizar actividades capaces de generar vibraciones, además del tránsito de vehículos pesados en las zonas colindantes con el inmueble.
El llamado busca prevenir nuevos daños a la estructura y reducir riesgos para quienes acuden a este espacio, particularmente durante celebraciones religiosas y actividades comunitarias.
El comunicado subraya que las medidas no pretenden limitar las tradiciones de Tequisistlán, sino procurar que las celebraciones puedan realizarse bajo condiciones seguras, al tiempo que se protege un patrimonio histórico que forma parte de la identidad de la comunidad.
Finalmente, se exhortó a los habitantes a actuar con prudencia y unidad, así como atender las disposiciones de las autoridades competentes para contribuir a la conservación del templo y evitar que el deterioro de la estructura represente un riesgo para la población.
Soledad Rojas
