Aunque reconoció que los dispositivos móviles y las herramientas tecnológicas son de utilidad para desempeñar diversas actividades, el ex vicario de la Arquidiócesis de Toluca, monseñor Guillermo Fernández Orozco, lamentó que en la actualidad los teléfonos celulares “sean los educadores de los niños”.
En este sentido consideró que es necesario que haya un cambio de hábitos por parte de los padres hacia sus hijos, toda vez que afirmó, la sociedad en general está “muy esclavizada” con las redes sociales, en especial los menores de edad.
Dijo que de momento la situación educativa del país no es la más óptima, ejemplo de ello los malos resultados que arrojó la prueba PISA en los alumnos de educación básica.
“Existe la necesidad de que en las escuelas se ayude a que desde pequeños los niños se vayan haciendo críticos de los acontecimientos, no criticones. Estamos quizás muy esclavizados en las redes sociales que nos presentan muchas cosas como si fueran verdaderas y no lo son. Muchos no distinguen entre la realidad y lo que no es y ahora ese es un problemas”.
Monseñor Fernández Orozco refirió que hay estudios de señalan que hacia el año 2030, los jóvenes enfrentarán problemas diversos, derivados del uso excesivo del teléfono celular.
“Han estado absorbidos por el teléfono, ya han perdido y van a ir perdiendo la capacidad de reflexionar. Hay cosas importantísimas que les preguntas y no saben nada, incluso muchos bajan las tareas y trabajos que les piden por internet, pero en el examen no saben que responder”.
El representante eclesiástico insistió en que los medios tecnológicos son muy importantes, pero advirtió que si no existe la capacidad de establecer tiempos y momentos adecuados, se verá reflejado en diversas problemáticas. Puntualizó que los educadores de los menores deben ser los padres de familia, y los formadores los docentes y las aulas, no así los dispositivos móviles.
En este sentido hizo un llamado a los padres de familia, tutores o incluso a los hermanos mayores a revisar los contenidos a los que los menores acceden vía internet, y no solo en cuestión de entretenimiento o recreación, sino también los juegos o redes sociales de los que muchas veces echa mano la delincuencia para atraer su atención.
Karina Villanueva