2027 ya empezó. En el Estado de México, la elección del 6 de junio dejó de ser una conversación prematura. El Congreso ya convocó a unos comicios en los que estarán en juego 75 diputaciones y más de mil cargos municipales. La pregunta, entonces, no es cuándo comenzará la carrera electoral. Es cuánto tiempo más se pretende fingir que no comenzó.
¿En qué momento dejó de ser exagerado hablar de 2027? La respuesta es sencilla: cuando las instituciones comenzaron a tomar decisiones que tienen sentido frente a una elección que ya está en construcción.
Desde finales del año pasado se hablaba del escenario electoral, incluso cuando alcaldes y diputados aún no rendían su primer informe. Los tiempos políticos corren más rápido que los calendarios formales. Hoy además, el IEEM ya trabaja en candidaturas independientes, vocalías, topes de gasto y herramientas como “Candidatas y Candidatos, Conóceles”. La elección incorpora cambios operativos, como los registros vía internet.
Será una prueba de fuerza, estructura y capacidad de adaptación para todos los partidos.
La verdad es que, mientras las autoridades afinan procedimientos, las dirigencias ya están metidas de lleno en la parte más delicada del juego: decidir quién puede competir, quién suma y quién estorba. Ya se habla de precandidatos, equipos y acuerdos. Las versiones sobre la llegada de Ana Lilia Herrera al PT y de David López Cárdenas a Movimiento Ciudadano son los casos más recientes de ex priistas que buscan en la izquierda una oportunidad para reinventarse.
Y aquí está una de las claves: más que simples cambios de partido, estas migraciones muestran dónde algunos políticos creen que está el futuro y dónde consideran que ya no existe espacio para sobrevivir.
El PRI intenta ordenar sus piezas y consolidar equipos. El PAN enfrenta una definición incómoda: buena parte de su expectativa competitiva sigue orbitando alrededor de Enrique Vargas. Del PRD, la verdad es que poco queda si no logra una reconstrucción política de fondo.
Las próximas semanas serán de definiciones: renuncias, adhesiones, rupturas y negociaciones. Cada movimiento tendrá lectura electoral.
Por eso, mirar 2027 como un asunto lejano sería un error político. La contienda no entra en su etapa intensa, pero la alineación formal sí comenzó. Los partidos miden, los aspirantes calculan posibilidades y grupos políticos empiezan a decidir dónde colocarse.
La batalla por las 75 diputaciones y más de mil cargos municipales no se ganará solamente el día de la elección. Se empezará a ganar —o a perder— desde ahora, en las decisiones que definan quién llega unido, quién llega debilitado y quién simplemente ya no llega.
En el Estado de México, el reloj electoral corre. Y nadie que aspire a gobernar debería seguir actuando como si estuviera detenido.
Martha González Aguilera