Morena cumple 15 años y el aniversario llega al Estado de México en un momento decisivo: el partido que nació para disputar el poder ahora tiene que demostrar qué tan distinto es cuando le toca ejercerlo. Esa es la fotografía rumbo a 2027.
El reconocimiento a Horacio Duarte y los llamados a preservar la unidad y los principios originales tienen una lectura política que va más allá de la celebración. Morena mexiquense ya no es aquel movimiento opositor que creció denunciando los excesos de otros gobiernos. Hoy es la fuerza que encabeza el Ejecutivo estatal, tiene presencia en el Congreso y gobierna buena parte del territorio. El poder cambió sus equilibrios.
Pero, ¿en qué se convirtió Morena al llegar al gobierno? Esa es la pregunta central. Administrar una entidad como el Estado de México obliga a responder por problemas concretos: seguridad, agua, movilidad, servicios públicos, infraestructura, baches y empleo.
Ya no basta con señalar al adversario. Hay que entregar resultados, explicar decisiones y asumir el costo político de lo que no funciona.
Y es que el verdadero examen comenzará con las candidaturas de 2027. El proceso electoral local inició formalmente en septiembre y el próximo año estarán en juego 75 diputaciones locales, más las federales y los 125 ayuntamientos. Es una disputa por el Congreso y los gobiernos municipales de una entidad clave.
Por eso, el llamado a la unidad tiene que pasar de la consigna al terreno de los acuerdos. ¿Podrán convivir los distintos grupos sin convertir cada candidatura en una batalla interna? ¿Habrá capacidad para reconocer liderazgos territoriales, negociar posiciones y aceptar que no todos pueden ganar? Esa será la prueba real.
Morena tiene una fortaleza que sus adversarios no pueden ignorar: gobierna el estado y cuenta con estructura territorial. Pero esa ventaja puede convertirse en vulnerabilidad si las ambiciones personales desplazan la agenda ciudadana. Un partido en el poder puede desgastarse cuando la lucha por las posiciones pesa más que la solución de los problemas.
Además, conservar la unidad no significa evitar las diferencias. Significa procesarlas sin fractura. Si Morena pretende llegar sólido a 2027, tendrá que demostrar que puede discutir, construir acuerdos y renovar liderazgos sin perder el vínculo con quienes le dieron su voto.
Ahí está el desafío de sus 15 años: pasar de movimiento a partido gobernante sin perder identidad, pero tampoco usar los principios de origen para eludir la responsabilidad de gobernar.
En 2027 los mexiquenses no votarán por la historia de Morena, sino por lo que encuentren frente a ellos: resultados, pendientes y capacidad para resolver. El aniversario puede ser una celebración, pero también es un espejo. Y lo que refleja hoy definirá, en buena medida, el rostro con el que Morena llegará a las urnas.
Expectativas
Este fin de semana se registraron las candidaturas de Morena a las alcaldías y diputaciones locales, con lo que se espera que en breve ese partido dé a conocer los nombres y las listas.
En breve empezaremos a ver renuncias, nombramientos, solicitudes de licencia y todo el mapa político se moverá. Atentos.
Martha González Aguilera