La inseguridad se ha convertido en uno de los principales obstáculos para la inversión, el crecimiento de las empresas y la generación de empleo en diversas regiones del país. Los delitos que afectan a las unidades productivas elevan los costos de operación, frenan proyectos de expansión y dificultan la creación de nuevas oportunidades laborales, con efectos que también alcanzan a Trabajadores, familias y comunidades.
Así lo señaló el presidente nacional de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), Juan José Sierra Álvarez, durante el Foro de Seguridad 2026 “Responsabilidad Empresarial por un México en Paz”, donde se reunieron autoridades, especialistas y representantes del sector empresarial para analizar los principales riesgos que enfrenta el sector productivo y fortalecer los mecanismos de colaboración para construir entornos más seguros para el desarrollo económico.
La Confederación reiteró que mejorar la prevención, la denuncia y la capacidad de respuesta requiere coordinación entre autoridades, empresas y sociedad.
Sierra Álvarez, señaló que la inseguridad es una de las preocupaciones más recurrentes expresadas por empresarios de las distintas regiones del país, por sus efectos sobre la actividad económica, la operación de los negocios y las decisiones de inversión.
Advirtió que sin condiciones adecuadas de seguridad resulta más difícil abrir nuevas empresas, ampliar operaciones, desarrollar proyectos productivos, atraer inversiones y generar oportunidades para los trabajadores.
La extorsión, entre los principales riesgos
La Confederación refirió que de acuerdo con #DataCOPARMEX 2026, la extorsión ocupó el primer lugar entre los delitos reportados por los socios de Coparmex, con 18 por ciento, seguida del robo de mercancía en tránsito, con 17.9 por ciento. Además, entre enero y junio de 2026 se registraron 6 mil 562 víctimas de extorsión, la cifra más alta para un primer semestre en los últimos 11 años.
Otros delitos, como el robo a negocio, el robo al transporte y los ciberdelitos, también generan pérdidas económicas, incrementan los costos de operación y afectan la competitividad de las empresas.
“La seguridad no puede limitarse a reaccionar frente al delito: debe traducirse en prevención, capacidad de respuesta y condiciones para que las personas puedan vivir, trabajar, invertir y emprender con libertad”, enfatizó Sierra Álvarez.
Karina Villanueva