La Plaza Municipal de Zumpango se convirtió en el corazón de una noche de celebración, donde cientos de almas se reunieron para conmemorar el Grito de Dolores y vivir una de las fechas más representativas de la identidad mexicana.
Desde las primeras horas de la tarde de este 15 de septiembre, las familias completas disfrutaron de los juegos mecánicos y los antojitos, mientras en el escenario las agrupaciones locales ambientaban la plaza. La noche llegó y cientos de almas ocuparon los espacios de la plaza para participar en la fiesta mexicana organizada por el gobierno municipal, encabezado por la alcaldesa Roselia García Alquicira.
El ambiente iba tomando fuerza frente a Palacio de Gobierno, recién remodelado. Entre banderas tricolores, sombreros y la presentación musical a cargo de Panchito Arredondo, intérprete de música regional mexicana, principalmente corridos, banda y música norteña, quien agradeció la invitación del ayuntamiento por cuarta vez para luego poner a los asistentes a corear sus canciones. Pero la noche todavía guardaba sorpresas.
Uno de los momentos especiales de la velada fue la coronación de las reinas de las Fiestas Patrias, así como de las reinas de Oro de la tercera edad. Ellas recibieron el reconocimiento y el aplauso de los asistentes, convirtiéndose en protagonistas de una celebración que reunió a distintas generaciones.
El momento solemne comenzó cuando la alcaldesa salió al balcón, portando la bandera firmemente para dar continuidad a la ceremonia cívica, tradición institucional en cumplimiento estricto de la ley sobre el escudo, la bandera y el himno nacional, momento de recordar el inicio de la Independencia de México, tras la arenga coreada por la multitud.
La emoción creció con el espectáculo piromusical, que iluminó el cielo de Zumpango al ritmo de la música, mientras cientos de personas dirigían sus miradas hacia las luces que marcaron uno de los momentos más vistosos de la noche.
La fiesta continuaba, la gente lo sabía, y no se apartaba de su lugar en espera de la presentación estelar. Con la llegada de Edwin Luna y la Trakalosa de Monterrey, la plaza volvió a encenderse. Los asistentes corearon sus principales éxitos, mientras el ambiente festivo se prolongó durante horas.
La música, los gritos y el entusiasmo de los zumpanguenses hicieron que la celebración se extendiera hasta la madrugada del miércoles. Las expectativas de la fiesta mexicana para los habitantes se cumplieron y así, entre tradición, música y fuegos artificiales, Zumpango vivió una noche en la que el sentimiento patrio reunió a cientos de familias para celebrar una vez más el orgullo de ser mexicanos.
Acela Montaño

