A un año de la explosión de una pipa que transportaba 49 mil litros de gas LP, familiares y algunos habitantes acudieron a la denominada “zona cero”, en las inmediaciones del Puente de La Concordia, en los límites del Estado de México y la Ciudad de México, para recordar con una misa a las 32 personas que perdieron la vida en esta tragedia. En punto de las tres de la tarde se elevaron oraciones por las víctimas y se pidió por el consuelo de sus familias.
El sitio, que apenas un día antes permanecía descuidado y con follaje que incluso había cubierto algunas cruces y veladoras colocadas en memoria de los fallecidos, fue intervenido de manera apresurada por trabajadores de la Ciudad de México, quienes realizaron labores de poda y limpieza. Durante la jornada, algunos familiares lograron llegar hasta el punto donde ocurrió el accidente, aunque el difícil acceso y las condiciones de la zona limitaron la asistencia.
La curva donde la pipa volcó se encuentra en una zona de alta circulación vehicular, rodeada por accesos hacia la autopista México-Puebla, la carretera federal México-Texcoco y un retorno, lo que dificulta el ingreso peatonal al lugar. Aún permanecen huellas de aquella explosión que convirtió el sitio en escenario de una de las tragedias más dolorosas para familias del oriente mexiquense y de la capital del país. Los árboles, pasto y vegetación quedaron calcinados, mientras que los postes que sostienen el puente vehicular conservaron durante meses las marcas del fuego; recientemente fueron pintados de blanco y algunos grafitis fueron cubiertos.
A poca distancia se encuentran la estación del Trolebús Chalco-Santa Martha, un paradero de transporte público y la estación del Cablebús, infraestructura que mantiene una intensa movilidad en la zona. Sin embargo, el sitio volvió a ser escenario de incidentes: días atrás, un establecimiento de venta de alimentos se incendió y otro tráiler que transportaba rollos de papel volcó prácticamente en el mismo punto.
A un año de la explosión de la pipa, el lugar mantiene viva la memoria de las víctimas y también el reclamo sobre los riesgos que enfrentan diariamente quienes transitan por esta zona, donde la falta de planeación y las condiciones de la infraestructura han generado preocupación entre habitantes del oriente del Estado de México y de la Ciudad de México.
María Isabel Sánchez López