La Secretaría de Salud, informó que, a tres días del siniestro en la comunidad Santa María Canchesdá, del municipio de Temascalcingo, 69 de las 82 personas lesionadas que recibieron atención médica en unidades hospitalarias de la región fueron dadas de alta por mejoría y 12 permanecen hospitalizadas.
La dependencia enfatizó en que, la cifra de fallecimientos se mantiene en 10, luego de que varios medios de comunicación indicaran que la cifra habría subido a 11; recordó que, nueve ocurrieron en el lugar de los hechos y uno en una unidad médica de segundo nivel de atención.
La dependencia reportó que las 12 personas que permanecen hospitalizadas reciben atención en las siguientes unidades médicas: Hospital General de Atlacomulco, Centro Médico “Lic. Adolfo López Mateos”, Hospital General de Toluca “Dr. Nicolás San Juan”.
Así como en el Centro Médico de Toluca del Instituto de Seguridad Social del Estado de México y Municipios (ISSEMYM), en el Hospital Materno Infantil del ISSEMYM, Hospital de Traumatología y Ortopedia “Lomas Verdes” del IMSS; así como en hospitales privados.
La dependencia mexiquense indicó que mantendrá el seguimiento a las personas que aún requieren atención médica, la cual se brinda de manera gratuita y con la garantía de disponibilidad de los insumos y medicamentos necesarios para su recuperación, por lo que no requieren apoyo o donaciones por parte de la sociedad.
Comunidad despide a fallecidos
Por segundo día la comunidad despidió a las personas que perdieron la vida en la explosión de pirotecnia durante la fiesta patronal, entre ellos, destacan historias como la de Lucero, una adolescente que acababa de ingresar a la secundaria.
De acuerdo con publicaciones en redes sociales, Lucero destacó por tener el mejor promedio en la primaria, y tenía la ilusión de continuar sus estudios para poder convertirse en maestra, aunque también le gustaba el oficio de estilista.
El martes fue sepultado Antonio Mónico García de la Cruz, de 44 años, fue despedido con una misa de cuerpo presente, posteriormente el cortejo fúnebre caminó por las calles de la comunidad, incluso pasó por el sitio de la tragedia.
En el cementerio fue despedido entre aplausos, pues la comunidad lo reconoció como un hombre trabajador en la alfarería y responsable, además fingía como fiscal de la iglesia por lo que el día de los hechos se encontraba realizando tareas por la fiesta patronal.
Areli Díaz