Esta mañana la música de banda hizo resonar la iglesia de Tonanitla; con orgullo y devoción los feligreses ofrecieron las tradicionales mañanitas dedicadas a la Virgen de los Remedios. La imagen representa para los habitantes de este pueblo indígena, el hito espiritual más importante de su historia, sustentado en versiones documentadas por el cronista, Felipe Flores Rodríguez, cronista municipal.
La festividad patronal se lleva a cabo con agenda parroquial, puesta floral, recorridos, pero también con juegos mecánicos, verbena popular que inició el pasado viernes y ayer contó con la presencia de la agrupación Los Askis; esta mañana con las tradicionales mañanitas y continúa con diferentes actividades.
La devoción espiritual que manifiestan los habitantes y que le da identidad tiene una narrativa que ha viajado en diferentes tiempos, valorada como producto de su esfuerzo.
“Las piedras, paredes, cruz atrial, campanas, torres, bancas, pila bautismal, campanario, entre otros objetos, han sido testigos de los sacrificios y entusiasmo de los pobladores por edificar el templo dedicado a la Santísima Virgen de los Remedios”. Menciona el cronista de Tonanitla en su libro “La parroquia de Santa María Tonanitla. “Nuestra Señora de los Remedios”, revisado por la Diócesis de Cuautitlán.
El documento narra que, desde la llegada de la religión cristiana, a los pueblos con nombre náhuatl se les agregó una veneración católica, Tonanitla se le nominó Santa María. Menciona que datos del Archivo General de la Nación hacen referencia a que, aun en el año de 1544, cuando hubo repartición de agua y tierra entre Xaltocan y Chiconautla, fue hasta el año de 1580, cuando el corregidor de Chiconautla, Pedro López de Rivera, dio noticia de la existencia de un barrio sujeto a Xaltocan que se le conoce como Santa María y originalmente veneraba a La Asunción de María.
Siendo Tonanitla instalada en un lago, los pobladores que salían a su comercio de pescado en los pueblos aledaños traían en sus canoas piedras que se encontraran en su camino, para construir un templo para la imagen de Santa María de la Asunción.
A iniciativa de sus habitantes, en el año de 1820 fue adquirida una campana. A la par de la construcción de la iglesia, con trabajo comunitario, se inauguró la escuela y el palacio municipal que llevó a erigir en el año de 1892 el municipio de Plutarco González de Tonanitla.
Felipe narra. “La Santísima Virgen de los Remedios es una imagen que llegó a Tonanitla proveniente del pueblo indígena de Xaltocan. Los feligreses trasladaron a la Virgen de los Remedios para la fiesta patronal del 15 de agosto, fecha en que se conmemoraba la Asunción de María. Traían a la Santísima Virgen de los Remedios a escuchar misa; en aquel tiempo todavía existía la laguna. Resultó que, para asombro de todos, al embarcarla en canoa de regreso a Xaltocan, esta ya no quiso retornar; se puso muy pesada la Santísima, señal divina de que ya no quiso volver y se quedó en Tonanitla. Este acontecimiento. Pudo ser entre los años de 1900 a 1915, ya que en esta última fecha ya estaba organizada la actual Sociedad de la Santísima Virgen de los Remedios. Ello porque don Pedro Durán ingresó a dicha sociedad en el año de 1915.
Para 1926, la iglesia tenía piso de tarima, una puerta de madera vieja, una sola campana, con un altar de madera; la Virgen se mantenía en su trono, acompañada de las imágenes de la Virgen de los Dolores, la Preciosa Sangre y la Cruz de Cristo.
En el año de 1950 se llamó al pueblo a una asamblea para ver qué se hacía con la iglesia, porque era peligroso entrar al templo; ya estaba cuarteado el techo, así como las paredes. Unos opinaron que se reparara la iglesia, otros más que se hiciera una iglesia nueva. La opinión fue que se edificara un templo nuevo. En el año de 1950 se nombró la comisión de 12 feligreses para la construcción de la nueva iglesia.
La edificación duró más de 20 años. La cooperación económica se llevó entre los años 1950 y 1952, mientras se realizaban gestiones y permisos ante Bienes Nacionales y también en la Sagrada Mitra, quienes autorizaron la demolición por no presentar características coloniales. Así, en el mismo lugar, se escombó para edificar la nueva iglesia.
De esta manera, el 1 de septiembre del año de 1952 se puso y bendijo la primera piedra a cargo del obispo Monseñor Villalón Mercado. Para 1970 ya se contó con una iglesia adecuada gracias a las faenas comunitarias, las donaciones, kermeses, rifas, el recorrido de la Virgen Peregrina, acciones que lograron los feligreses.
Finalmente, el 3 de octubre de 2008, oficialmente se autorizó por parte del Obispo de Cuautitlán la distinción de parroquia, luciendo como actualmente se ve, con altar de mármol base prismática, teniendo al centro la imagen de la Última Cena y a los lados los signos de alfa y omega. Los que significan el principio y el fin. Y en el altar principal, la Virgen de los Remedios.
Acela Montaño
