Las intensas lluvias registradas en la zona montañosa de la Región de los Volcanes provocaron un incremento en los cauces de agua de distintos municipios, entre ellos el río San Juan, en Temamatla, donde personal de Protección Civil mantiene un monitoreo permanente y realizó trabajos preventivos para reducir el riesgo de desbordamiento.
Donaldo Guillén Martínez, coordinador municipal de Protección Civil, informó que previo al inicio de la temporada de lluvias se llevaron a cabo trabajos de saneamiento del río, mediante los cuales fueron retiradas alrededor de 14 toneladas de basura, además de que se amplió el cauce en algunos puntos considerados de riesgo.
Explicó que uno de los sitios que genera mayor preocupación se encuentra a la altura de un puente construido durante la administración pasada, cuya estructura se encuentra por debajo del nivel del terreno y presenta un ancho reducido, lo que provoca un “cuello de botella” para el flujo del agua. Ante esta situación, se colocaron costales con tierra como medida preventiva para contener posibles desbordamientos.
“Cada vez que llueve tan intensamente, como ocurrió el lunes por la noche, cuando la precipitación prácticamente no se detuvo hasta el amanecer, permanecemos en alerta como parte del Operativo Tláloc, porque ante la fuerza de la naturaleza siempre existen riesgos”, señaló el funcionario.
Recordó que en años anteriores el río llegó a desbordarse y provocó afectaciones en viviendas asentadas a lo largo de su cauce natural, así como en algunas zonas bajas de Temamatla. Destacó que desde 2025 no se ha registrado una acumulación de agua de la magnitud de aquellos episodios.
Guillén Martínez detalló que la costalera instalada en las inmediaciones del puente fue colocada desde hace más de un mes, precisamente en el punto donde se concentra el flujo de agua. Respecto a la posibilidad de demoler y sustituir la estructura, explicó que primero tendría que realizarse un procedimiento administrativo y técnico para determinar las condiciones de la obra, verificar si existen posibles vicios ocultos y revisar la calidad de los materiales empleados.
En caso de determinarse alguna irregularidad, correspondería al área de Obras Públicas analizar la viabilidad de su demolición y la construcción de un nuevo puente.
Mientras tanto, vecinos que habitan en las inmediaciones del río San Juan señalaron que, debido a las experiencias de años anteriores, cuando el cauce llegó a desbordarse y el agua ingresó a algunas viviendas, han tomado medidas por cuenta propia. Entre ellas se encuentra la construcción de pequeñas bardas en los accesos de sus domicilios, con el propósito de impedir que el agua de lluvia alcance el interior de sus casas durante las precipitaciones más intensas.
María Isabel Sánchez López