Otra vez una mujer entre la basura. Otra vez en los límites donde nadie quiere hacerse cargo. El cuerpo de una joven, aún sin nombre, apareció en ese punto podrido entre Nezahualcóyotl y Ecatepec que los vecinos llaman El Triángulo de las Bermudas. No la encontró el Estado. La encontraron ellas, las Madres Buscadoras Ehecatl, con palas prestadas y el estómago revuelto.
La escena duele por lo explícita. Una llanta como colchón. Desperdicios encima. Y una mochila con un unicornio. Ese detalle infantil, casi obsceno frente a la muerte, es el único rastro de quién fue. Además llevaba una pulsera en el tobillo y tatuajes que ahora son fichas de identificación. Así nos toca reconocernos: por pedacitos.
Y es que el hallazgo no es una anomalía. Es la regla en el Estado de México. Mientras se discute si exageramos, los números nos ponen en la cara la magnitud del horror.
La entidad ocupa el segundo lugar nacional en feminicidio de forma consecutiva. De enero a julio de este año se abrieron 27 carpetas por ese delito. Un promedio de 3.8 mujeres asesinadas por razón de género cada mes. Cada semana, casi una.
La verdad es que 27 no es una estadística fría. Son 27 historias rotas, 27 familias destrozadas, 27 expedientes que avanzarán a rastras. Cinco estados concentran el 41.3% de los casos: Sinaloa encabeza con 54 víctimas, le sigue el Estado de México con 27, Chiapas con 26, Ciudad de México y Tamaulipas con 25 cada uno. El corredor de la impunidad tiene nombre y código postal.
¿Qué hace la autoridad? Llega tarde. Siempre tarde. Las buscadoras graban el video, piden el levantamiento, hacen el trabajo forense que nadie quiso hacer. El gobierno estatal administra cifras, no busca vivas ni muertas.
El discurso oficial habla de avances, pero las barrancas siguen escupiendo cuerpos y los ministerios archivando excusas.
Este feminicidio retrata la geografía del abandono. Neza y Ecatepec, municipios densos, pobres, vigilados a medias, donde tirar un cuerpo entre llantas y escombro parece fácil. Donde una mochila de unicornio no llama la atención hasta que alguien se atreve a remover la basura. Donde la frontera municipal sirve para lavarse las manos y patear la responsabilidad al de al lado.
Basta de normalizarlo. No es un hecho aislado ni un caso de nota roja para llenar planas. Es un sistema que falla a propósito, que deja a las madres buscar con sus uñas lo que la fiscalía no busca con presupuestos millonarios y camionetas blindadas.
aSi una mujer puede terminar en un tiradero y pasar desapercibida días, la pregunta no es solo quién la mató, sino cuántas instituciones la mataron antes, por omisión, por desprecio y por cálculo político. ¿Cuántas mochilas más deben aparecer para que reaccionen? EdoMéx no necesita discursos: urge justicia que no llegue en bolsas.
Martha González Aguilera