Las fiestas patronales de los pueblos tienen un significado profundo entre la comunidad; son motivo de congregación, de suma de voluntades en torno al santo tutelar. En el caso de Tultepec, Estado de México, la fiesta patronal se celebra el 8 de septiembre . Está dedicada a la Natividad de la Virgen María, advocación que le fue conferida por los frailes franciscanos desde la época colonial y que ha permanecido a través de los siglos.
Para esta festividad, la cabecera municipal se organiza territorialmente en dos manzanas; cada una con su mesa directiva y el mayordomo para solventar los gastos de las flores, la música y la pirotecnia que se ofrecerá a la Nativitas durante su festividad.
En las semanas previas, los recaudadores de cada una de estas tres encomiendas recorren los domicilios solicitando la cooperación de los vecinos y socios. Esta práctica nos advierte que ya viene la fiesta y hay que preparar lo necesario para el culto y devoción de la patrona del pueblo, que comprende varios momentos:
La peregrinación anual de los vecinos de Tultepec, radicados en la Ciudad de México, acude desde 1950 a la fecha a rendir sus ofrendas a la Virgen María, fortaleciendo los vínculos con la tierra natal de sus ancestros.
En la víspera, la algarabía se deja sentir en las calles por donde las bandas de música hacen su recorrido acompañado de toritos pirotécnicos y las tradicionales mojigangas, para llegar al templo y presentar su ofrenda musical. Entrada la noche, se realiza la quema de toros pirotécnicos que culmina con el tradicional baile de la mojiganga.
En la fachada del templo se ha instalado un majestuoso arco floral y el altar mayor se encuentra engalanado con frescas y fragantes flores de ornato.
En el domicilio de la encargada de las flores se realiza con devoción la velación y arrullo de la Virgen Niña. El gremio de los comerciantes ambulantes rinde honores a la imagen de la Virgen de Loreto.
El día de la fiesta se desbordan las expresiones de fe por la Natividad de María; es el momento de lucir los estrenos, esa ropa nueva preparada especialmente para la fiesta.
El cielo nocturno se ve matizado con las pinceladas luminosas de los fuegos de artificio y con las notas musicales de la banda de viento.
Al día siguiente continúan las celebraciones religiosas y populares, entre las que destacan la quema de castillos de día y la audición musical.
Es también el ambiente propicio para disfrutar de la gastronomía festiva de Tultepec: mole, tamales de agua y de frijol acompañados de pollo o guajolote en una atmósfera de cordial anfitrionía que distingue a los habitantes de este municipio mexiquense.
No me queda más que invitar a disfrutar de esta tradición. ¡Te esperamos en Tultepec!
Juana Antonieta Zúñiga Urbán. AMECRON