Morena en el Estado de México se está devorando a sí misma. Y lo hace con prisa. La confronta interna ya no se disimula. Por un lado, el secretario General de Gobierno, Horacio Duarte, mueve entre sus huestes una encuesta que lo pinta como único posible ganador invencible si fuera candidato a la próxima gubernatura.
Nada nuevo. Si adelantaron la carrera por las alcaldías desde el primer año, ¿por qué respetarían los tiempos estatales? La sucesión empezó antes de gobernar.
Pero la disputa tiene otro frente. La motivación real parece ser la presidencia de la Mesa Directiva del Senado. Higinio Martínez quiere ese espacio. Y eso desata nervios. Han intentado minimizarlo una y otra vez. Lo han querido jubilar políticamente desde hace tiempo. No han podido. Su grupo resiste, opera, vota. Tiene estructura en Texcoco y tentáculos en el Legislativo mexiquense. No es un caudillo improvisado, es un operador de larga data.
Ahora la jugada es acudir a Gerardo Fernández Noroña para descalificar a Higinio. Mala apuesta. Noroña es incendiario, sí, pero impredecible. Además, usarlo como ariete puede salir peor, más caro el caldo que las albóndigas. Porque la base morenista en Edomex todavía respeta a Higinio, lo ve como fundador. Atacarlo desde el pleito personal solo fractura más y exhibe desesperación profunda.
Lo cierto es que la política mexiquense no toma rumbo certero. Mientras Delfina Gómez intenta gobernar lo mejor posible, sus dos principales tribus jalan cada una para su lado. Duarte con el aparato del gobierno estatal, Higinio con el control territorial y senatorial. En medio, alcaldes en campaña desde 2024 para 2027, diputados repartiendo despensas, operadores midiendo encuestas patito sin freno alguno.
Y es que esa es la tragedia. La ambición no espera. No hay proyecto, hay posicionamiento. No hay gobierno, hay encuestas. La confronta entre Duarte e Higinio no es ideológica, es de poder crudo. Quien controle la Mesa del Senado controla reflectores nacionales. Quien controle la encuesta de la gubernatura, controla el Edomex.
Mientras tanto, el estado real, con 17 millones de habitantes, feminicidios, desabasto de agua, transporte colapsado, queda como rehén. Morena llegó prometiendo no ser como el PRI. Hoy replica su peor vicio: la guerra de grupos antes de entregar resultados. La encuesta de Duarte es gasolina sobre el fuego. Si el secretario general ya se promueve como gobernador, qué se espera de los demás.
La batalla por el Senado revela miedo. Si Higinio llega a presidir la Mesa, recupera fuero nacional, presupuesto y veto. Por eso lo quieren frenar con Noroña. Pero cada vez que intentan borrar a Higinio, regresa más fuerte y cohesionado. Si no ponen orden pronto, el 2027 los encontrará divididos. Y divididos, hasta ganando, pierden.
Martha González Aguilera