Antes de la difusión oficial del desprendimiento de rocas registrado en una de las laderas del volcán Popocatépetl, en redes sociales comenzó a circular una fotografía en la que se apreciaba el derrumbe. El tamaño de las rocas y la presencia de nieve hicieron que el fenómeno fuera ampliamente visible, generando diversas reacciones entre la población y recordando el constante riesgo que representa acercarse a las zonas restringidas del coloso.
Al respecto el gobierno local informo que este tipo de desprendimientos forma parte de la actividad natural del volcán; sin embargo, insistieron en que representan un peligro para cualquier persona que ingrese al perímetro de seguridad establecido alrededor del Popocatépetl que es de 12 kilómetros del cráter.
Debido a la actividad permanente del volcán, pueden presentarse caídas de rocas, emisiones de gases, explosiones menores y otros fenómenos que ponen en riesgo la integridad física de los visitantes.
Como antecedente, hace apenas unos días elementos de la Policía de Montaña presentaron ante el Juzgado Cívico de Amecameca a un grupo de jóvenes que ingresó en motocicletas hasta el albergue de Tlamacas, dentro de la zona restringida.
Gracias a la intervención oportuna de los uniformados, se evitó que continuaran su ascenso hacia áreas de mayor peligro, donde pudieron haber quedado expuestos a un incidente de consecuencias graves.
Las corporaciones de auxilio y protección civil reiteraron el llamado a la ciudadanía para respetar las restricciones de acceso al volcán y atender las recomendaciones de las autoridades.
Subrayaron que ninguna fotografía, video o aventura justifica poner en riesgo la vida, por lo que exhortaron a visitantes, excursionistas y deportistas a mantenerse fuera del perímetro de seguridad y permitir que únicamente el personal autorizado realice labores en la zona de vigilancia del Popocatépetl.
Los rastros del desprendimiento de roca se observan como una línea obscura en la lateral del coloso.
María Isabel Sánchez López